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Aunque es inevitable pensar en carnes cuando pensamos en la barbacoa, lo cierto es que tanto las verduras como los pescados y mariscos nos encantan cuando los cocinamos en la parrilla. Por si os animáis este fin de semana, os damos unos consejos para cocinar: Del mar a la barbacoa: pescados y mariscos que quedan estupendos tras pasar por las brasas
Además de hablaros de los mejores productos del mar para cocinar con esta técnica, os contaremos también algunos trucos para que todo os quede en su punto y qué utensilios os pueden venir bien para cocinar pescados y mariscos en la barbacoa. También os recordamos nuestros consejos para dominar las brasas para vuestras reuniones y barbacoas, ya sean de carne, de verduras o de pescados.
Hay muchas especies de pescado que quedan estupendas cocinadas a la barbacoa. En particular, me gustan mucho las variedades de pescados azules como las sardinas, el salmón, los salmonetes, la caballa o los chicharros, auténticas delicias tras el paso por las brasas. Su contenido en grasa saludable ayuda a que queden jugosos también al cocinarse asados a alta temperatura.
Las sardinas se pueden hacer colocadas en la parrilla, o ensartadas en espetos, al estilo malagueño. Sin cocinarlas demasiado para que queden jugosas, son una opción sabrosa, barata y que gusta a todo el mundo. Además, las barbacoas vienen bien porque en casa, muchas veces somos reacios a cocinar sardinas por el tema de los olores y humo.
En cuanto al salmón, podéis cocinarlo directamente sobre la parrilla, (más arriba tenéis la foto de cómo cocinarlo así) o si lo preferís, también podéis cortarlo en tacos para ensartarlos en una brocheta.
Hace poco publicábamos una receta de salmón a la parrilla, cocinando este pescado tras marinarlo en soja y aceite de sésamo, con una pinta, realmente deliciosa. Con unos tomates cherry y una ensalada de lechuga de guarnición, no necesitáis más para disfrutar.
Hay otros muchos pescados que quedan estupendos cocinados a la brasa. Me viene a la mente el rodaballo, que cocinado así queda siempre jugoso y con la piel crujiente. También son estupendos el besugo, el pargo, la lubina o la dorada.
Para estas variedades, basta con pedir al pescadero que nos los limpie por dentro. Luego hacemos unas incisiones -que podemos rellenar con cebolla, limón, pimiento o tomate, y dejamos cocinar hasta que la piel se dore por ambas caras, revisando el punto de cocción para no sobreasarlo.
Es fácil pensar en gambas y langostinos cocinados a la parrilla, basta con colocarlos uno al lado de otro -sin pelar-, añadir un poco de sal gorda y unas gotas de aceite o de limón y dejar que se cocinen unos minutos por cada lado. También podemos ensartarlos en brochetas y disfrutarlos con o sin un marinado previo.
Pero hay muchos otros productos del mar que quedan estupendos en la barbacoa. Las almejas, los mejillones, las vieiras, las ostras y otros bivalvos quedan de lujo, e igual ocurre con caracolas, cañaiñas y otras especies de marisco.
Debido a su pequeño tamaño, puede ser necesario colocar una rejilla especial para que no se cuelen entre los barrotes de la barbacoa, o en su defecto, una solución sencilla es colocarlos sobre dos o tres hojas de papel aluminio para cocinarlos sobre él. Otra posibilidad es poner una parrilla o sartén acanalada sobre las brasas y cocinar estos productos directamente sobre ella.
El aroma del humo y la alta temperatura, dan un toque especial al marisco así cocinado. Os aseguro que os sorprenderá mucho el sabor, frente a la forma más tradicional de comer estos frutos del mar, que tomamos habitualmente cocidos.
Hay muchos otros productos del mar que quedan maravillosos a la brasa. Además del pulpo que tenéis sobre este párrafo, otros frutos del mar que me gustan para asar en la parrilla o barbacoa son los calamares, los chipirones y la sepia, que tras pasar un rato al amor de las brasas quedan estupendos tanto puestos sobre la parrilla como ensartados en espetos.
Mientras dure el buen tiempo, septiembre es un mes estupendo para disfrutar de las barbacoas de verano, sin achicharranos como en julio y agosto. Si vas a organizar una barbacoa, recuerda que no esta no tiene por que hacerse a base de chorizos, costillas y chuletones, sino que los pescados y mariscos, también quedan estupendos cocinados con esta técnica.
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Del mar a la barbacoa: pescados y mariscos que quedan estupendos tras pasar por las brasas
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Video documental de la boda de Isabel y Manuel, celebrada en Córdoba (España).
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Cuando empecé a interesarme por la cocina no me cansaba de explorar la red buscando recetas de todo tipo. En aquellos inicios me llamaron mucho la atención una especie de tortitas saladas de patata, habituales en blogs y páginas americanas, los latkes. Me recordaban al Rösti suizo, pero pronto descubrí que la gran importancia cultural y religiosa que los latkes tienen en la tradición judía.
Los latkes son pequeños pastelitos o tortitas fritas cuya base es la patata rallada y el huevo. Hoy en día se pueden encontrar muchísimas variantes combinando otros ingredientes, verduras y aderezos, sin que exista una receta única y válida. Hay tantos latkes como familias, y es tradición prepararlos durante las fiestas de Hanukkah o Janucá, la gran celebración judía.
Me atrevería a afirmar sin miedo a que muchas de las tradiciones judías que conocemos aquí nos han llegado a través del cine y la televisión. El pueblo hebreo tuvo una gran importancia en siglos pasados de nuestra historia, y sin duda dejó su huella en nuestra propia cultura, pero hoy lo tenemos un poco olvidado.
Claro que todos nos acordamos de más de una escena de la gran o pequeña pantalla en la que los personajes judíos no celebran la Navidad en diciembre: festejan Janucá -o Hanukkah-. Es la fiesta de las Luces o Luminarias, la conmemoración de cómo los macabeos derrotaron en el siglo II a. C. a los helenos recuperando así su independencia, culminando con la purificación del Segundo Templo de Jerusalén.
Es conocido el simbólico candelabro de nueve brazos, que durante estas fiestas se va encendiendo progresivamente, según manda la tradición. Representa el supuesto milagro que hizo que el candelabro original del templo permaneciera encendido durante ocho días cuando apenas tenía aceite para una jornada.
Y quien se haya fijado un poco mejor en alguna de esas películas o series, habrá visto a las familias cocinar y servir los famosos latkes. Como gran celebración, igual que en nuestra Navidad, Janucá se festeja en familia rodeados de buena comida y bebida, que además tiene significado simbólico y forman ya parte de tradiciones que pasan de padres a hijos.
El latke forma parte de ese simbolismo, ya que es costumbre servir comida frita en aceite que representa el milagro del candelabro. Aunque no son ni mucho menos la única especialidad frita de la cocina judía, los latkes son especialmente populares en Estados Unidos, donde muchos creen que la patata también tiene significado con la festividad.
Cualquiera que lo piense un poco se dará cuenta de que el latke no podía ser una comida típica del pueblo hebreo original: sencillamente porque entonces no existían las patatas en Europa. Y es poco probable que los judíos frieran habitualmente con aceite de oliva, lo más barato y común era usar schmaltz, grasa de origen animal.
En realidad la clave simbólica original está en los lácteos, que ya han perdido protagonismo en los latkes actuales. Se relacionan con la historia de Judith, la heroína que encandiló a Holofernes, el general asirio, a base de vino y platos de queso muy salados, que desperaban su sed. Cuando el militar se durmió borracho, le cortó el cuello con su propia espada.
Lo más curioso es que el Libro de Judith se considera un texto apócrifo que no forma parte de la Biblia judía, pero es un personaje que se hizo muy popular en la Edad Media. En una de las interpretaciones que circularon por entonces, Judith daba al general unas tortitas con queso salado, y ese gesto se quedó asociado a las tradiciones de Janucá.
Probablemente los primeros latkes que cocinaron los judíos los aprendieron en Italia, y serían una especie de tortitas de queso ricotta frito. España expulsó a los judíos de Sicilia en 1492, refugiándose los exiliados en el norte del país transalpino. Siendo un lácteo frito, se asociaron rápidamente a las fiestas de Janucá, aunque en los siglos posteriores se cocinaban las tortitas con cereales.
La evolución final se daría a partir del siglo XIX, cuando la patata ya estaba asentada en Europa como alimento baso de gran parte de la población más humilde. Sencillamente, no había otra cosa que comer. Los judíos que emigraron llevaron sus tradiciones a a Estados Unidos, donde el latke como se conoce hoy terminó adquiriendo su forma definitiva, ahora frito en aceite de oliva.
Conscientes o no de tantos vaivenes históricos, los latkes no pueden faltar en las mesas judías de Janucá y también se repiten en muchas festividades el resto del año. Es una receta sencilla pero de esas tradicionales que uno asocia a su infancia y a su familia, pues cada casa tiene su receta particular.
Y no hay que ser judío para disfrutarlos; los latkes son un bocado realmente sabroso, muy versátil y que se adapta bien al gusto particular de cada uno. Perfectos para compartir y para servir con invitados o en una comida informal, acompañados de cualquier cosa que nos apetezca.
Hay dos posiciones enfrentadas sobre cómo debe ser el latke perfecto:
En cualquier caso, los ingredientes fundamentales de un latke básico son tres:
Conviene escurrir antes el agua de los vegetales y hay que freírlos en abundante aceite bien caliente. También se pueden cocinar a la plancha, o incluso al horno. Finalmente se acompañan de puré de manzana, nata agria o de cualquier otra salsa al gusto. Hoy se emplean como base para formar bocados más lujosos, con salmón, queso o incluso caviar. Es importante servirlos al momento para mantenerlos bien crujientes.
Yo he cocinado latkes en casa varias veces, ya casi siempre a ojo. Con un poco de experiencia es fácil ajustar sobre la marcha las cantidades, partiendo de un par de patatas, algo de cebolla y un huevo. Me gusta usarlos como base para jugar con otras verduras según la temporada, por ejemplo con calabacín, zanahoria, boniato o chirivía.
¿Habéis probado alguna vez los latkes? ¿Conocíais su peculiar historia?
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¿Qué son los latkes? Historia y tradición de un plato esencial de la cocina judía
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Liliana Fuchs
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