Estamos hablando de comida argentina.
Fonda Fina es uno de los ejemplos del movimiento gastronómico local.
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Estamos hablando de comida argentina.
Fonda Fina es uno de los ejemplos del movimiento gastronómico local.
Las salsas son elaboraciones culinarias usadas para condimentar y potenciar el sabor de aquellos alimentos a los que acompañan. Es innegable que las salsas aportan un valor añadido tremendo a los platos y que son de gran importancia en la cocina. Cualquiera de las grandes salsas básicas de la gastronomía, española, bechamel, velouté y tomate, así lo demuestra.
Hasta hace poco, las salsas eran pesadas, estaban excesivamente condimentadas y disfrazaban el sabor de los alimentos que acompañaban. Hoy en día esto ha cambiado y las salsas actuales son ligeras y sutiles, gracias al uso de caldos, jugos, etc. Si no abusamos de ellas al incorporarlas a nuestros platos, podemos conseguir ese toque gourmet diferenciador que tanto gusta.
La gastronomía internacional clasifica las salsas básicas en: grandes salsas básicas y pequeñas salsas básicas. En esta entrada sólo vamos a tratar las grandes salsas básicas, es dedir, la salsa española, la bechamel, la velouté y la de tomate. Al resto, a las pequeñas salsas básicas, daremos protagonismo más adelante porque bien merecen un espacio propio.
La salsa española se elabora a partir de un fondo oscuro que se espesa con un roux oscuro. No debe confundirse con la demiglacé, pues esta se espesa con fécula. Se puede enriquecer con el añadido de cebolla, zanahoria puerro, apio y otras hortalizas, lo que le aporta cuerpo y potencia el sabor, pero esto es totalmente opcional.
Enlace | Cómo hacer salsa española
Reina indiscutible de las grandes salsas básicas. Dependiendo del uso que le vayamos a dar, la haremos más o menos espesa variando la cantidad de mantequilla y harina por litro de leche. Se utiliza, generalmente, para gratinados al horno, aunque también sirve para acompañar carnes y pescados y, por supuesto, como base de las españolísimas croquetas.
Enlace | Cómo hacer salsa bechamel
La salsa velouté es muy similar a la salsa bechamel, aunque para su elaboración no se usa leche sino fondo blanco, caldo de verduras, fumet de pescado, etc y se prescinde de la nuez moscada. Dependiendo del caldo que se utilice obtendremos una velouté de pescado, de ave, etc y la utilizaremos para acompañar platos con alimentos del mismo signo como base.
Enlace | Cómo hacer una salsa velouté
Esta salsa tiene como base el tomate maduro, ya sea natural o en conserva, aunque conseguiremos una mayor calidad si utilizamos lo primero. Existen muchas formas de elaborar la salsa de tomate, todas muy válidas, conseguidas al usar diferentes combinaciones de especias, hierbas y hortalizas. La salsa de tomate requiere de un tiempo de cocción largo, pues ha de espesar por sí sola.
Enlace | Cómo hacer salsa de tomate
Las variaciones que cualquiera de estas grandes salsas básicas de la gastronomía admiten son muchas. El añadido de otros ingredientes da lugar a salsas tan conocidas como, por ejemplo, la salsa Mornay (bechamel y queso gruyere rallado) o la salsa boloñesa (tomate con carne picada y reducción de vino tinto), entre otras. Una manera estupenda de alegrar nuestros platos.
Imágenes | Michael Newman y T.Tseng en Flickr y Salvation Sisters
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La noticia Española, bechamel, velouté y tomate: las grandes salsas básicas de la gastronomía fue publicada originalmente en Directo al Paladar por Carmen Tía Alia .
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Cuando dispongo de tiempo, me gusta entretenerme en la cocina y preparar algún plato más elaborado de lo normal, como estos calamares rellenos a la marinera. Hoy se ha dado el caso y, mientras los preparaba, he disfrutado como una auténtica enana pensando en cuánto los íbamos a disfrutar llegada la hora de la comida.
Siempre he sentido que una de las mejores cosas de cocinar es ver la cara de quienes prueban el resultado. Cosas como esa no tienen precio y se agradecen profundamente cuando el esfuerzo ha sido superior al acostumbrado. Para un día de homenaje, para un capricho, estos deliciosos calamares rellenos a la marinera son el plato perfecto.
Comenzamos preparando la salsa y, para ello, calentamos un poco de aceite de oliva virgen extra en una cacerola. Agregamos las cabezas y peladuras de las gambas, removemos a fuego fuerte e incorporamos el vino blanco. Dejamos que reduzca durante un par de minutos, sin que se llegue a consumir. Prensamos bien y pasamos por un colador, apretando para sacar el máximo jugo.
En la misma cacerola, calentamos la mantequilla y, cuando se haya fundido, agregamos la harina. Removemos hasta disolver e incorporamos el fumet y el jugo de las cabezas de las gambas que acabamos de obtener. Cocemos a fuego medio durante 15 minutos, removiendo con unas varillas para que no se formen grumos. Una vez lista la salsa, retiramos del fuego y reservamos.
Limpiamos los calamares, retirando los tentáculos y el cartílago del interior, así como las aletas del exterior. Le damos la vuelta a los cuerpos, como si de calcetines se tratara, y los lavamos bien bajo un chorrito de agua fría. Con esta operación nos ahorramos tener que quitar la piel, pues esta queda ahora en el interior. Secamos los cuerpos con papel absorbente y los reservamos,
Retiramos el diente de cada calamar, situado bajo la cabeza y entre los tentáculos. Cortamos las cabezas justo por debajo de los ojos y las desechamos. Nos quedamos con los tentáculos y las aletas, retiradas previamente. Picamos todo finamente con un cuchillo muy afilado y mucho cuidado, pues son piezas muy escurridizas. Reservamos.
A continuación, pelamos y picamos en brunoise la cebolla. La sofreímos en una cacerola con un poco de aceite de oliva, a fuego medio bajo, durante cinco minutos. Mientras tanto, picamos finamente los filetes de merluza, los palitos de cangrejo y los cuerpos de las gambas. Las agregamos a la cacerola junto con la picada del calamar y salsa de tomate. Salpimentamos y sofreímos un par de minutos.
Una vez lista la farsa para el relleno, la retiramos del fuego y dejamos atemperar. Rellenamos los calamares con la farsa, aprentando bien para que llegue al fondo de los mismos. Los calamares encogen con el calor, por lo que no debemos llenarlos en exceso o se nos saldrá la farsa. Por último, cocemos los calamares junto con la salsa, a fuego suave, durante 45 minutos.
Tiempo de elaboración | 1 hora + 15 minutos
Dificultad | Media
Los **calamares rellenos a la marinera****** son un bocado que casa estupendamente con una guarnición de arroz blanco y algo de pan con el que mojar la salsa tan sabrosa que los acompaña. Con esto estamos bien servidos, pues son suficiente para saciar los más voraces apetitos sin llenar ni caer pesados al estómago.
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Estamos hablando de comida argentina.
Será el año de la cocina mexicana a nivel mundial
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